Mundial sin Pcd julio, 2026
Hoy, gran parte del mundo está pendiente de las semifinales del Mundial 2026. Este evento, como siempre, tiene un enorme impacto social, y bien dicen que el fútbol es un reflejo de la sociedad. Tristemente, es una realidad: en México se ha hablado del torneo durante todo el mes, pero la accesibilidad y la inclusión brillaron por su ausencia.
Y si alguien me sale con el argumento de: “Es que los boletos estaban muy caros”, yo pregunto:
¿Entonces en México no existe la inclusión laboral?
¿La responsabilidad social en las empresas y los medios de comunicación es una total mentira?
El espacio público: Prohibido para las PCD
Qué decir de los Fan Fests. En la Ciudad de México permanecieron cerrados; primero por protestas de todo tipo y, posteriormente, porque la sociedad se emocionó tanto que hubo que controlar el acceso. Es decir: si la gente está enojada y vives con discapacidad, por seguridad NO SALGAS; y si la gente está contenta y tú vives con discapacidad, TAMPOCO SALGAS. El mismísimo gobierno de Jalisco lo dejó entrever en un video en redes sociales.
Eso es lo más preocupante e indignante: que el gobierno decida quién tiene derecho a habitar el espacio público y quién no.
El contraste con la cultura independiente.
Es increíble que en los conciertos de rock, organizados prácticamente por la misma sociedad, una persona con discapacidad (PCD) sí pueda asistir. En esos entornos hay alcohol y descontrol, y aun así, el espacio se abre. Quizá el público, los organizadores y las bandas no sean expertos en temas de discapacidad, pero no se cierran ni dicen: “No quiero problemas, tú no vengas”.
Mientras la cultura independiente demuestra empatía, las autoridades de la FIFA y los gobiernos mexicanos nos volvieron a hacer a un lado.
Sembrar para el futuro.
Es prácticamente imposible que volvamos a ver un Mundial en México, pero quiero creer que dentro de 40, 60 u 80 años existirán más PCD creadoras de contenido. Confío en que la FIFA y el gobierno —aunque sea por pura mercadotecnia o para quedar bien— finalmente abrirán espacios reales para nosotros.
¿Y yo? Probablemente no lo vea y ni siquiera asista a un Mundial en mi vida. Sin embargo, me emociona imaginar que, en algunos años, habrá personas con discapacidad que verán esta columna o alguno de mis videos y dirán: “José hizo esto, pero le faltó aquello y yo lo voy a lograr”. Cuando eso suceda, habrá valido la pena. Y si me toca estar aquí para verlo, mejor aún.
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