La indiferencia ante la discapacidad en México

February 25, 2026
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February 25, 2026 Sara Ruiz

La indiferencia ante la discapacidad en México

Vivimos en una era donde lo individual prevalece; mirar hacia los demás o considerar el bienestar ajeno parece ser una tarea pospuesta o de la que nadie siente que es responsable. Pero, ¿qué ocurre cuando alguien enfrenta dificultades? ¿Limitaciones en su caminar, en su habla o en su intelecto? ¿Qué sucede cuando, a causa de estas dificultades, sus derechos son vulnerados, atacados y tratados de manera injusta? Al parecer, no sucede nada; todos nos justificamos con el clásico “no es de mi incumbencia”.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando gran parte de esta indiferencia no proviene de los valores que cada uno trae de casa, como la empatía y la educación, sino de una “ignorancia pura”? Esta falta de conocimiento sobre cómo tratar a las personas con discapacidad (PCD) lleva a muchos a optar por ignorar, voltear la cara y juzgar. Esto es lo que ocurre en nuestro país:

  • Oportunidades laborales prácticamente inexistentes.
  • Escuelas especializadas que brillan por su ausencia.
  • Profesionales de la salud sin formación para tratar a las PCD.
  • Una sociedad que discrimina por el qué dirán en espacios donde todos deberían ser bienvenidos, salvo las sillas de ruedas, los perros guía, y las personas que se comunican mediante tableros de comunicación.

Además, cuando el gobierno se da la vuelta a este sector, sin invertir en profesionales, colegios o infraestructura, las oportunidades se reducen a cero. Una frase común que suelo repetir en confianza es: “en México, tener una discapacidad es para ricos”. ¿Por qué? Porque aún hay comunidades en la sierra donde se cree que tener un familiar con discapacidad es una maldición, y por ello lo encierran toda la vida, sin intervención ni tratamiento. ¿Es culpa de ellos? Por supuesto que no; es culpa de un país que carece de interés y recursos para educar a estas comunidades.

  • PCD que no cuentan ni con una silla de ruedas.
  • Personas en silla de ruedas que son rechazadas en lugares de ocio.
  • Individuos sin discapacidad que ocupan espacios reservados.

En esta época, parece que preferimos ver videos de “chismes” o “get ready with me” de más de 5-10 minutos, en lugar de obedecer un letrero de “espacio exclusivo” o ver un testimonio de discriminación. Sin duda, preferimos entrar a nuestra reservación a tomar fotos en un restaurante “instagrameable” antes que alzar la voz por la PCD que no fue permitida a entrar.

Puede que este texto exprese enojo o reproche, pero esa no es la intención. Sinceramente, reconozco que formo parte de esta actitud; tengo mis fallas respecto a lo que aquí menciono, pero siempre intento mirar hacia los demás, sonreír, no juzgar, ayudar y apoyar en la medida de mis posibilidades. Y hoy te invito a hacer lo mismo.


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