Dilemas morales y discapacidad
Estamos en una época en la que los conflictos rara vez se limitan a los involucrados, ya que con un teléfono celular y las redes sociales, una situación que afecta a dos o tres personas puede convertirse en un asunto de interés nacional o incluso internacional. A diario, a través de nuestros dispositivos, somos testigos de injusticias y de personas que enfrentan situaciones absurdas. Lo único que yo hago es mirar la pantalla y suspirar, pensando: “cada vez estamos peor”.
La cuestión es que expresamos nuestra indignación y alzamos la voz tanto por situaciones reales de injusticia, maltrato y violencia, como por asuntos completamente superficiales que, en lugar de contribuir a lo que realmente importa, decidimos destacar, otorgar importancia y, de forma indirecta, dinero a quienes, (no es que no lo merezcan), pero no aportan nada a la sociedad en ningún ámbito.
Ahora bien, ¿qué sucede con las injusticias y dilemas relacionados con la discapacidad? En estos cinco meses del año 2026, he escuchado innumerables dilemas, incongruencias y “chismes” en internet. De esos, por poner un número, cinco han sido injusticias contra personas con alguna discapacidad. ¿Qué se está haciendo para combatirlas? No veo mucha indignación virtual, por ejemplo, en el caso de David, un alumno de la UVM que fue discriminado por su discapacidad, o en el caso de Anita, también discriminada y no aceptada en una universidad por ser una persona con discapacidad. Más recientemente, vi el caso de Servando Zepeda, quien fue hostigado por una superior en Cinépolis hasta el punto de tener que renunciar a su trabajo, su independencia y sus ingresos. También está la situación de innumerables personas con discapacidad que diariamente no son contratadas, el transporte en México que no cuenta con accesos para personas con movilidad reducida, los elevadores y rampas que frecuentemente no funcionan en el metro, y cada vez que un perro guía no es admitido en restaurantes o espacios públicos. Estos y muchos otros casos suceden día tras día y no veo a la sociedad indignada, comentando ni siguiendo estos casos.
Lo esencial aquí es preguntarnos: ¿qué hacemos nosotros por la discapacidad? No es necesario ser expertos ni conocer todo sobre el tema; simplemente, hacer lo que nos toca como individuos es más que suficiente. Sin embargo, vale la pena detenerse un momento y pensar en cómo podemos apoyar, ayudar y contribuir.
De esta problemática surgió la idea de “dilemas morales” en nuestras redes sociales, donde planteamos casos ficticios inspirados en realidades e injusticias que enfrentan diversas personas. Son vídeos cortos que presentan una injusticia o dilema, dejando espacio para que la gente comparta qué haría en esa situación, así como comentarios y opiniones. Lo único que se solicita es respeto. Este ejercicio puede ser una buena forma de introspección y práctica, por si alguna vez nos encontramos ante una injusticia.
La indiferencia nunca será una opción. No te quedes callado; si eres testigo de una injusticia hacia una persona con discapacidad, alza la voz y apoya como puedas, ya que puedes marcar la diferencia en la vida de esa persona. Por último, los chismes y el morbo son parte de nuestra vida y nos brindan una emoción y adrenalina instantáneas, lo cual no tiene nada de malo, pero no debemos dejar de lado las situaciones que realmente importan y que requieren nuestra voz.
Recuerda que ante cualquier duda y/o comentario puedes contactarnos rellenando el siguiente formulario.