Conociendo la Educación Especial en México y en España

August 5, 2026
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August 5, 2026 Sara Ruiz

Conociendo la Educación Especial en México y en España

Este domingo 9 de agosto es el día de la Educación Especial. Si buscamos la definición de este término en internet encontraremos la siguiente definición: “La educación especial es un servicio de apoyo y enseñanza adaptado que ayuda a los estudiantes con discapacidades físicas, intelectuales, sensoriales o del desarrollo a aprender y crecer con éxito en la escuela. Su fin principal es dar las herramientas necesarias para que cada alumno alcance su máximo potencial y participe de forma activa en la sociedad.”

Una definición muy adoc, excepto por la parte del “servicio” ya que la educación especial no es un servicio que algunos se pueden dar el lujo de ofrecer o no, la educación especial es un DERECHO. La discapacidad no es una decisión, por lo que las personas con discapacidad deben tener los mismo accesos y facilidades que las personas normotipicas, para ello existe la educación especial.

Si me preguntan, yo Sara definiría la educación especial como “un tipo de educación llevada a cabo por profesionales formados en las distintas áreas de la discapacidad (psicólogo, logopeda, pedagogía terapéutica, terapeuta ocupacional…) que tiene como objetivo explotar al máximo las habilidades de las personas con discapacidad individualmente, tomando en cuenta sus necesidades en todos los ámbitos y llevando a cabo las adaptaciones necesarias para su máxima funcionalidad.”

Les dejare a continuación una breve descripción de cómo he percibido y vivido yo la educación especial en dos distintos países; España y México.

En México mi primer contacto con la educación especial fue cuando tenía 17 años y me “contrataron” para ser “maestra sombra” de una niña con parálisis cerebral infantil. Fue una experiencia que me enseño mucho pero comparándolo con los avances que ha habido en cuanto a la discapacidad creo que nos quedamos muy cortos en ese momento. Mi trabajo era estar todo el tiempo con la alumna, ayudándole en todo, haciendo los trabajos con ella y como lo dice el nombre siendo su “sombra”, sin embargo, no considero que eso realmente era educación especial ya que no había ningún seguimiento, ninguna adaptación ni ningún tipo de interés del profesor o trabajadores en que la alumna cumpliera ciertos objetivos. Simplemente la mamá le pagaba a alguien (a mi) para que fuera niñera de su hija.

Posterior a esto, cuando estaba en la universidad uno de los trabajos era visitar distintos centros de día o “centros de educación especial” si así se les podía llamar. Esas visitas para mi fueron desgarradoras. Lugares pequeños, llenos de niños con discapacidades severas, sin ningún tipo de control, de seguimiento. Niños hechos del baño encima, jugando con sus excrementos, niños autolesionándose, gritando. Nada de empatía, nada de formación. No culpo a las y los trabajadores, culpo a la falta de condiciones en todos los sentidos.

Y después de esto mis experiencias eran lo que me contaban las madres de mis pacientes, lo que escuchas, lo que ves, lo que te cuentan y lo que es una realidad.

En México tener discapacidad es un lujo, y si no tienes los recursos, la pcd (depende qué discapacidad) no tendrá muchas oportunidades laborales, académicas, etc.

Creo que por estas experiencias me quede tan estupefacta cuando llegue a España y vi como se manejaba aquí la educación especial y la inclusión de pcd en general.

Hay dos grandes ámbitos principales (dentro de lo público); los colegios ordinarios que cuentan con los recursos para cubrir con las necesidades educativas y adaptaciones de sus alumnos con discapacidad y los colegios de educación especial.

El ámbito del colegio ordinario normalmente va a ser propuesto para niños con discapacidades leves o moderadas ya que estarán la mayoría del tiempo en un aula con sus compañeros y en algunos momentos tendrán su tiempo de pedagogía terapéutica, logopedia, etc. Este tema de la discapacidad en colegios ordinarios es muy complejo, me daría para capítulos enteros de un libro pero a muy grandes rasgos así funciona.

Por otro lado los niños que se incorporan a colegios de educación especial son niños en edad escolar (4-18 años) con discapacidades severas- graves. Los grupos en estos colegios van por edades, son grupos pequeños con uno o dos pt (pedagogía terapéutica) y uno o dos EAE (especialista de apoyo educativo). Estos colegios cuentan con todas las adaptaciones arquitectónicas, visuales, comunicativas y de personal capacitado que los alumnos puedan necesitar. No hay como tal un currículo que cumplir, los planes se intentan hacer individualizados y se trabaja en el día a día como se puede la conducta adaptativa, vocabulario, rutina, etc.

No hay perfección, no hay idealización pero si hay condiciones dignas tanto para los alumnos como para sus familias. Los niños están cuidados, atendidos y contemplados.

Como lo dije antes, estos temas darían para un libro entero, pero para finalizar este texto quiero hacer un especial agradecimiento a todos los profesionales que deciden hacer de la educación especial una parte de sus vidas, que uno de sus propósitos sea acompañar, velar y cuidar al sector con discapacidad es algo para valorar y respetar. Gracias por su pasión y vocación y por dejar una huella importante en la vida de todas esas personas y sus familias.


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